Timidez de los arboles

Timidez de los arboles

Timidez de los arboles del momento

timidez de la corona

Está especializado en la creación de ilustraciones de acuarela contemporáneas pintadas a mano y se inspira en el mundo que le rodea. Ya sea la naturaleza, el arte o la moda, siempre es algo visual. Además, considera que la acuarela es una forma muy desafiante de crear cuadros, pero igualmente gratificante cuando sale bien: «Es una lucha agradable para encontrar el equilibrio adecuado entre el control y la espontaneidad».

Le gusta pintar animales y el mundo natural, porque están llenos de colores, formas y texturas interesantes: «Cuando los pintas, puedes darles una personalidad o un carácter que a veces es inesperado, pero verdadero en cierto modo».

Tuvo la suerte de visitar la selva tropical de Malasia el año pasado y se quedó asombrado por el bello efecto de rompecabezas que el dosel de la selva tropical parece crear por sí mismo. Según Marcel, parece muy democrático y educado, y le gusta esta idea de que el mundo natural puede ser muy ordenado y equilibrado. Es bastante tranquilizador y calmante, además de que «también es agradable ser tímido».

arce rojo

Existen algunas teorías sobre los patrones de crecimiento tímido de los árboles. Algunos creen que el viento que sopla hace que las ramas golpeen a sus vecinos cercanos, causando daños en sus hojas y brotes, y como resultado, los árboles limitan entonces el crecimiento en estos lugares para evitar más daños. Esta teoría tiene sentido, dado que la timidez de las copas se da entre árboles de diferentes y mismas especies, y a veces incluso entre ramas del mismo árbol. Cuando los investigadores lograron evitar las colisiones entre árboles inducidas por el viento, éstos rellenaron la copa.

Otra teoría sobre la timidez de las ramas de los árboles se basa en su capacidad para percibir las plantas cercanas. Se ha demostrado que las hojas de los árboles detectan la luz roja lejana que rebota en ellas tras chocar con los árboles cercanos. Las ramas tratarían naturalmente de evitar otras plantas que pudieran hacerles sombra o impedir su crecimiento, creando un hueco en la copa.

Esta teoría también podría explicar por qué algunos árboles no muestran timidez en la copa cuando interactúan con árboles de su misma especie. Los estudios han demostrado que algunas plantas que perciben la proximidad de sus parientes colocan sus hojas para evitar hacer sombra a sus parientes, incluso a costa de hacerse sombra a sí mismas. ¿Quién iba a saber que las plantas podían actuar de forma cooperativa?

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La timidez de las copas (también llamada «desprendimiento de las copas»,[1] «timidez de las copas»,[2] o «separación de las copas»,[3]) es un fenómeno observado en algunas especies de árboles, en el que las copas de los árboles completamente poblados no se tocan entre sí, formando un dosel con huecos en forma de canal[4][5].

El fenómeno es más frecuente entre árboles de la misma especie, pero también se da entre árboles de especies diferentes[6][7] Existen muchas hipótesis sobre por qué la timidez de las copas es un comportamiento adaptativo, y las investigaciones sugieren que podría inhibir la propagación de larvas de insectos comedores de hojas[8].

La base fisiológica exacta de la timidez de la corona no es segura[6]. El fenómeno ha sido discutido en la literatura científica desde la década de 1920[9]. La variedad de hipótesis y resultados experimentales podría sugerir que hay múltiples mecanismos en diferentes especies, un ejemplo de evolución convergente.

Algunas hipótesis sostienen que la interdigitación de las ramas de la copa conduce a una «poda recíproca» de los árboles adyacentes. Los árboles de las zonas ventosas sufren daños físicos al chocar entre sí durante los vientos. Como resultado de las abrasiones y colisiones, se produce una respuesta de timidez de la copa inducida. Los estudios sugieren que el crecimiento de las ramas laterales no se ve influenciado por los vecinos hasta que se ve perturbado por la abrasión mecánica[10]. Si se impide artificialmente que las copas choquen con los vientos, estas llenan gradualmente los huecos de las copas[11], lo que explica los casos de timidez de las copas entre ramas del mismo organismo. Los defensores de esta idea citan que la timidez se observa especialmente en las condiciones que favorecen esta poda, como los bosques ventosos

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