Ready mades duchamp

ideas de arte readymade

El término readymade fue utilizado por primera vez por el artista francés Marcel Duchamp para describir las obras de arte que realizaba a partir de objetos manufacturados. Desde entonces, se ha aplicado de forma más general a las obras de arte de otros artistas realizadas de esta forma

En el punto de mira: La teoría de Duchamp sobre el readymadeLa teoría sobre el readymade se explicó en un editorial anónimo publicado en el número de mayo de 1917 de la revista vanguardista The Blind Man, dirigida por Duchamp y dos amigos:Si el Sr. Mutt hizo la fuente con sus propias manos o no, no tiene importancia. Él la eligió. Tomó un artículo ordinario de la vida, y lo colocó de manera que su significado útil desapareciera bajo el nuevo título y punto de vista – creó un nuevo pensamiento para ese objeto.Hay tres puntos importantes aquí: primero, que la elección del objeto es en sí misma un acto creativo. En segundo lugar, que al anular la función «útil» de un objeto, éste se convierte en arte. En tercer lugar, que la presentación y la adición de un título al objeto le han dado «un nuevo pensamiento», un nuevo significado. Los readymades de Duchamp también afirmaban el principio de que lo que es arte lo define el artista. La elección del objeto es en sí misma un acto creativo, la anulación de la función útil del objeto lo convierte en arte, y su presentación en la galería le da un nuevo significado. Este paso del artista como fabricante al artista como elegidor se considera a menudo el inicio del movimiento hacia el arte conceptual, ya que se cuestiona el estatus del artista y del objeto. En aquella época, el readymade se consideraba un asalto a la comprensión convencional no sólo del estatus del arte, sino de su propia naturaleza.

artistas preparados

Duchamp recordó más tarde que la idea de Fountain surgió de una discusión con el coleccionista Walter Arensberg (1878-1954) y el artista Joseph Stella (1877-1946) en Nueva York. Compró un urinario a un proveedor de artículos sanitarios y lo presentó -o hizo que lo presentaran- como una obra de arte de «R. Mutt» a la recién creada Sociedad de Artistas Independientes que el propio Duchamp había ayudado a fundar y promover siguiendo el modelo del Salón de los Independientes de París (Duchamp se había trasladado de París a Nueva York en 1915). La junta directiva de la sociedad, que estaba obligada por sus estatutos a aceptar todas las propuestas de los miembros, se opuso a Fountain por considerar que una pieza de cerámica sanitaria -asociada a los desechos corporales- no podía considerarse una obra de arte y, además, era indecente (presumiblemente, aunque no se dijo, si se exhibía a las mujeres). Tras un debate y una votación, los directores presentes durante la instalación de la muestra en el Grand Central Palace (unos diez, según un informe del New York Herald) decidieron por escaso margen, en nombre de la junta, excluir la obra de la exposición inaugural de la Sociedad, que se abrió al público el 10 de abril de 1917. Arensberg y Duchamp dimitieron en protesta por el hecho de que el consejo se tomara la libertad de vetar y censurar la obra de un artista.

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Los objetos encontrados derivan su identidad como arte de la designación que les hace el artista y de la historia social que acompaña al objeto. Esto puede venir indicado por su desgaste anónimo (como en los collages de Kurt Schwitters) o por su reconocimiento como icono de consumo (como en las esculturas de Haim Steinbach). El contexto en el que se sitúa es también un factor muy relevante. La idea de dignificar los objetos comunes de este modo supuso originalmente un chocante desafío a la distinción aceptada entre lo que se consideraba arte y lo que no lo era. Aunque ahora se acepte en el mundo del arte como una práctica viable, sigue suscitando interrogantes, como en la exposición del Premio Turner de la Tate Gallery sobre My Bed de Tracey Emin, que consistía literalmente en una transposición de su cama deshecha y desordenada, rodeada de ropa desechada y otros detritus del dormitorio, directamente desde su habitación a la Tate. En este sentido, la artista da al público tiempo y un escenario para contemplar un objeto. Como tales, los objetos encontrados pueden suscitar en el observador una reflexión filosófica que va desde el asco a la indiferencia, pasando por la nostalgia y la empatía.

thierry de duve

Los objetos encontrados derivan su identidad como arte de la designación que les hace el artista y de la historia social que acompaña al objeto. Esto puede venir indicado por su desgaste anónimo (como en los collages de Kurt Schwitters) o por su reconocimiento como icono de consumo (como en las esculturas de Haim Steinbach). El contexto en el que se sitúa es también un factor muy relevante. La idea de dignificar los objetos comunes de este modo supuso originalmente un chocante desafío a la distinción aceptada entre lo que se consideraba arte y lo que no lo era. Aunque ahora se acepte en el mundo del arte como una práctica viable, sigue suscitando interrogantes, como en la exposición del Premio Turner de la Tate Gallery sobre My Bed de Tracey Emin, que consistía literalmente en una transposición de su cama deshecha y desordenada, rodeada de En este sentido, la artista da al público tiempo y un escenario para contemplar un objeto. Como tales, los objetos encontrados pueden suscitar en el observador una reflexión filosófica que va desde el asco a la indiferencia, pasando por la nostalgia y la empatía.

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