Joan miró obras surrealistas

Hieronymus bosch

Su obra, que ha sido aclamada internacionalmente, se ha interpretado como surrealismo pero con un estilo personal, que a veces también se desvía hacia el fauvismo y el expresionismo[4]. Destacó por su interés en el inconsciente o la mente subconsciente, que se refleja en su recreación de lo infantil. Sus obras, difíciles de clasificar, tenían también una manifestación de orgullo catalán. En numerosas entrevistas realizadas a partir de la década de 1930, Miró expresó su desprecio por los métodos de pintura convencionales como forma de apoyar a la sociedad burguesa, y declaró un «asesinato de la pintura» en favor de la alteración de los elementos visuales de la pintura establecida[5].

Joan Miró, 1918, La casa de la palmera, óleo sobre tela, 65 x 73 cm, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Expuesto en la Galería La Licorne, París, 1921, reproducido en el catálogo[16].

Joan Miró, 1919, Nu au miroir (Desnudo con espejo, Naakt met een spiegel), óleo sobre lienzo, 113 x 102 cm, Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen. Expuesto en la Galería La Licorne, París, 1921, reproducido en el catálogo[16].

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Su obra, aclamada internacionalmente, ha sido interpretada como surrealismo pero con un estilo personal, que a veces también se adentra en el fauvismo y el expresionismo[4]. Destacó por su interés en el inconsciente o la mente subconsciente, reflejado en su recreación de lo infantil. Sus obras, difíciles de clasificar, tenían también una manifestación de orgullo catalán. En numerosas entrevistas realizadas a partir de la década de 1930, Miró expresó su desprecio por los métodos de pintura convencionales como forma de apoyar a la sociedad burguesa, y declaró un «asesinato de la pintura» en favor de la alteración de los elementos visuales de la pintura establecida[5].

Joan Miró, 1918, La casa de la palmera, óleo sobre tela, 65 x 73 cm, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Expuesto en la Galería La Licorne, París, 1921, reproducido en el catálogo[16].

Joan Miró, 1919, Nu au miroir (Desnudo con espejo, Naakt met een spiegel), óleo sobre lienzo, 113 x 102 cm, Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen. Expuesto en la Galería La Licorne, París, 1921, reproducido en el catálogo[16].

Tristán tzara

Joan Miró creció en Barcelona, España, y era hijo de un orfebre y un relojero. Los padres de Miró insistieron en que asistiera a un colegio comercial. Después de trabajar durante dos años como empleado, sufrió una crisis mental y física. Sus padres le llevaron a una finca en Montroig, España, para que se recuperara. El paisaje de Cataluña que rodea a Montroig tuvo una gran influencia en el arte de Miró.

Los padres de Joan Miró le permitieron asistir a una escuela de arte de Barcelona tras recuperarse. Allí estudió con Francisco Gali, que le animó a tocar los objetos que iba a dibujar y pintar. La experiencia le proporcionó un sentimiento más poderoso de la naturaleza espacial de sus temas.

Los fauvistas y los cubistas influyeron en los primeros trabajos de Miró. Su cuadro Retrato de Vincent Nubiola muestra la influencia de ambos. Nubiola era profesor de agricultura en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. El cuadro fue propiedad durante un tiempo de Pablo Picasso. Miró realizó una exposición individual en Barcelona en 1918, y unos años más tarde se instaló en Francia, donde realizó su primera exposición parisina en 1921.

André breton

Joan Miró nació en 1893 en Barcelona en el seno de una familia de artesanos; su padre era relojero y orfebre, mientras que su abuelo era ebanista. Aunque demostró una temprana aptitud para el dibujo, los padres de Miró le empujaron hacia una opción profesional más sensata, animándole a estudiar en la Escuela de Comercio antes de aceptar un trabajo de oficina como empleado.

Permaneció allí durante dos años, pero lo dejó tras sufrir una crisis nerviosa, seguida de un grave ataque de fiebre tifoidea. La familia de Miró compró una granja en el campo de Montroig, a las afueras de Barcelona, como lugar de refugio para Miró, y fue aquí donde pudo encontrar su verdadera vocación de artista.

Miró comenzó a estudiar arte en Barcelona en 1912, donde descubrió la obra de varios artistas de vanguardia y poetas catalanes, y escribió: «No hago distinción entre pintura y poesía». Como estudiante, experimentó con varias técnicas, incluyendo el dibujo «al tacto» en lugar de la vista.

Tras su graduación, Miró luchó por encontrar el reconocimiento de su arte en Barcelona. En su lugar, en 1920, se dirigió a París, donde conoció a varios artistas surrealistas, como Pablo Picasso, André Masson y Tristan Tzara, que tuvieron un profundo impacto en su práctica.

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