Fotos de chema madoz

Chema madoz wikipedia

Si, en un guiño al surrealismo, Chema Madoz (Madrid, 1958) se metamorfosease en algo de sus propias fotografías, lo más probable es que fuese una pequeña tortuga cuyo caparazón albergase un alma poética. Desde sus primeras fotografías en los años 80, de venas superpuestas que se ramifican sobre los antebrazos humanos, su cámara no ha dejado de captar imágenes de objetos cotidianos y corrientes como nunca los habíamos visto antes: monedas, libros, relojes, balanzas, abrelatas despojados de toda connotación superflua, objetos cuya realidad desvirtúa, libera y ofrece a nuestra imaginación como simples signos, liberados de las cadenas del significado. Madoz quiere que sus imágenes nos ralenticen y nos detengan en nuestro camino. Quiere que se nos claven tan profundamente en la mente y durante tanto tiempo que se conviertan en algo propio. Desea que «siempre tengan algo diferente que decir a la persona que se despierta con ellas en su pared cada mañana».

Desde sus primeras fotografías, en los años 80, de venas superpuestas que se ramifican en los antebrazos humanos, su cámara no ha dejado de captar imágenes de objetos cotidianos como nunca antes los habíamos visto: monedas, libros, relojes, balanzas, abrelatas despojados de toda connotación superflua, objetos cuya realidad desvirtúa, libera y ofrece a nuestra imaginación como simples signos, liberados de las cadenas del significado.

David lachapelle

Conocido por su lenguaje en blanco y negro y sus metáforas visuales, el fotógrafo Chema Madoz lleva desde los años 80 convirtiendo los objetos cotidianos en preguntas abiertas. Su exposición ‘La naturaleza de las cosas’ puede verse en el Jardín Botánico de Madrid hasta el 1 de marzo

Se podría decir que la fotografía poética y las metáforas visuales creadas por el fotógrafo Chema Madoz (Madrid, 1958) fueron concebidas en un horno de cocina. Con sólo cuatro años, su madre le apuntó a clases particulares para aprender a leer y escribir, impartidas por una mujer en su cocina. Y como en esa clase había más niños que espacio en la mesa, un día esta profesora clandestina abrió la puerta del horno, acercó un taburete y le invitó a sentarse en su nuevo pupitre. «Esa imagen se me quedó grabada, mi cuaderno en la puerta del horno abierta, que suelo recordar para explicar mi fotografía. Me pilló por sorpresa utilizarlo como escritorio. De alguna manera, todo mi trabajo posterior tiene que ver con ese espíritu, el de ridiculizar el uso común de los objetos», reflexiona el fotógrafo.

Alfred stieglitz

Nació en Madrid en 1958 y fue alumno de Javier Valhonrat en los talleres de fotografía de la Academia de Bellas Artes de Madrid. Estudió Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid a la vez que asistía a cursos de fotografía en el Centro de Enseñanza de la Imagen. Su primera exposición individual fue en Madrid en 1983, en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid. Desde 1990 desarrolla el concepto de objeto, tema que aparecerá constantemente en su fotografía hasta la actualidad. La obra de Madoz se acerca al género de la escultura transitoria. Se caracterizan por una total sencillez, siempre en blanco y negro, con una cuidada iluminación y los objetos fotografiados están realizados con una exquisita maestría.

Biografía de chema madoz

Si, en un guiño al surrealismo, Chema Madoz (Madrid, 1958) se metamorfosease en algo a partir de una de sus propias fotografías, lo más probable es que fuese una pequeña tortuga cuyo caparazón albergase un alma poética. Desde sus primeras fotografías en los años 80, de venas superpuestas que se ramifican sobre los antebrazos humanos, su cámara no ha dejado de captar imágenes de objetos cotidianos y corrientes como nunca antes los habíamos visto: monedas, libros, relojes, balanzas, abrelatas despojados de toda connotación superflua, objetos cuya realidad desvirtúa, libera y ofrece a nuestra imaginación como simples signos, liberados de las cadenas del significado. Madoz quiere que sus imágenes nos ralenticen y nos detengan en nuestro camino. Quiere que se nos claven tan profundamente en la mente y durante tanto tiempo que se conviertan en algo propio. Desea que «siempre tengan algo diferente que decir a la persona que se despierta con ellas en su pared cada mañana».

Desde sus primeras fotografías, en los años 80, de venas superpuestas que se ramifican en los antebrazos humanos, su cámara no ha dejado de captar imágenes de objetos cotidianos como nunca antes los habíamos visto: monedas, libros, relojes, balanzas, abrelatas despojados de toda connotación superflua, objetos cuya realidad desvirtúa, libera y ofrece a nuestra imaginación como simples signos, liberados de las cadenas del significado.

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