Elena almeida

Helena almeida | museu calouste gulbenkian

Almeida nació en Lisboa en 1934. Es hija del escultor Leopoldo de Almeida (1898-1975). En 1955, Almeida terminó el curso de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Lisboa. Se casó con el arquitecto Artur Rosa. Su hija Joana Rosa se convirtió en artista. Tras pasar algunos años criando a su familia, en 1964 obtuvo una beca y se trasladó a París.

Almeida expone por primera vez en 1967. En esta exposición, sus obras ya revelan las huellas de su futuro trabajo: las pinturas tridimensionales invierten los componentes físicos. Los visitantes de esta exposición veían los cuadros de atrás hacia delante. Cabe destacar que Almeida utilizaba persianas que se transformaban en cuadros. Su objetivo es romper la percepción de un cuadro. La idea de las persianas es mostrar lo que está «oculto» y ver un cuadro como una ventana, a través del reverso de un lienzo.

A partir de 1969, Almeida definió un nuevo aspecto de su obra, el deseo de autorrepresentación, en una exposición que se convirtió en la base de su futuro trabajo. Expuso una fotografía en blanco y negro en la que se veía a sí misma con un lienzo, con los brazos abiertos y mirando hacia abajo, como si llevara la cruz. Esta fotografía afirmaba su convicción de «identificarse con el ser de su obra». Esto se convirtió en un tema constante: no hay diferencia entre la obra y el cuerpo del artista. En su obra, la imagen de la mujer siempre está presente, pero la imagen se transforma en una pintura o un dibujo. Almeida evita crear autorretratos. Más bien, «mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra». «Yo soy el lienzo». Su obra ha sido descrita como «a medio camino entre la performance (captura de un instante), y el body art (el propio cuerpo como protagonista absoluto)».

Helena almeida en el jeu de paume

Nacida en 1934 en Lisboa, donde todavía vive y trabaja, Helena Almeida estudió pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa. Desde el principio de su carrera, ha explorado y cuestionado las formas tradicionales de expresión, especialmente la pintura, en un intento de transgredir el espacio delimitado por el plano pictórico.

Aunque poco conocida en Francia, Helena Almeida está considerada como una de las mayores artistas portuguesas contemporáneas. Su larga carrera le ha permitido ganarse una reputación desde los años 70 como una de las principales figuras de la performance y el arte conceptual, especialmente por su participación en grandes eventos internacionales como las Bienales de Venecia de 1982 y 2005.

La exposición «Mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra» presenta un conjunto de obras -pintura, fotografía, vídeo y dibujo- realizadas por la artista desde los años 60 hasta la actualidad. En estas obras, el cuerpo registra, ocupa y define el espacio y desempeña un papel central. La exposición tiene una dimensión retrospectiva, que abarca las diferentes fases de la carrera de la artista, desde sus primeras obras de mediados de los años 60 hasta sus trabajos más recientes.

Café con estirizos | entrevista a elena almeida

Hija de un escultor, Leopoldo de Almeida, desde el principio de su carrera Helena decidió desmontar ciertos mitos artísticos, como el de la pureza lingüística, romper los límites artísticos establecidos y amalgamar la fotografía en blanco y negro y la pintura, además de emplear otros estilos.

A finales de los años 50, en su serie Antropometrías, el artista francés Yves Klein utilizó el cuerpo desnudo de la mujer como un mero objeto, como una figura subordinada al hombre. Helena Almeida decidió hablar y responder a través de sus piezas, con un mensaje claro: «Yo decido sobre mi cuerpo». Almeida tomó literalmente el poder sobre su propio cuerpo en sus fotografías, en las que su marido, Artur Rosa, se encargaba de pulsar el obturador; ella se ocupaba de todo lo demás.

Helena almeida – bienal serie 2005 lisbona

Almeida nació en Lisboa en 1934. Era hija del escultor Leopoldo de Almeida (1898-1975). En 1955, Almeida terminó el curso de pintura en la Escuela de Bellas Artes de Lisboa. Se casó con el arquitecto Artur Rosa. Su hija Joana Rosa se convirtió en artista[2]. Después de pasar algunos años criando a su familia, en 1964 obtuvo una beca y se trasladó a París[3].

Almeida expuso por primera vez en 1967[4], donde fue pionera en el uso de elementos tridimensionales en su obra, tema al que volvería con frecuencia en sus obras posteriores. Quería que su obra escapara del lienzo e intrigara al espectador[5].

A partir de 1969, Almeida definió un nuevo aspecto de su obra, el deseo de autorrepresentación, en una exposición que se convirtió en la base de su obra futura[4]. Expuso una fotografía en blanco y negro de sí misma con un lienzo, los brazos abiertos y mirando hacia abajo, como si llevara la cruz. Esta fotografía afirmaba su creencia en «identificarse con el ser de su obra». Esto se convirtió en un tema constante en su obra: no hay diferencia entre la obra y el cuerpo del artista. En su obra, la imagen de la mujer siempre está presente, pero la imagen se transforma en una pintura o un dibujo. Almeida evita crear autorretratos. Más bien, «mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra». «Yo soy el lienzo»[6] Su obra ha sido descrita como «a medio camino entre la performance (captura de un instante), y el body art (el propio cuerpo como protagonista absoluto)»[7].

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