El arte de la república dominicana

yoryi morel

El arte dominicano comprende todas las artes visuales y las artes plásticas realizadas en la República Dominicana. Desde tiempos remotos, diversos grupos han habitado la isla de Ayíti/Quisqueya (los nombres indígenas de la isla), o La Española (como la llamaron los españoles); la historia de su arte se suele compartimentar en los mismos tres periodos a lo largo de la historia dominicana: el prehispánico o amerindio aborigen (500 a.C. a 1500 d.C.), el hispano o colonial (1502 a 1821 d.C.), y el nacional o dominicano (1844 a la actualidad)[cita requerida].

Las evidencias arqueológicas de poblaciones humanas en la isla se remontan a hace unos 6.000 años, cuando los forrajeadores de la Edad Arcaica llegaron desde Sudamérica a la isla caribeña[1] Remontándonos a los orígenes del arte autóctono, correspondiente a la etapa conocida como prehistórica, primitiva o prehispánica, encontramos varios grupos étnicos que conformaron la cultura aborigen: Taínos, Igneris, Ciboneyes, Kalinago y Guanahatabeyes.[2] De todos ellos, el arte taíno fue el mayoritario y el más extendido por todo el territorio insular, dejando una abundante cerámica y estructuras cerámicas.

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Bordeando el imaginario:  Arte de la República Dominicana, Haití y sus diásporas investiga la complicada relación entre la República Dominicana y Haití, dos naciones que comparten una misma isla. La exposición presenta obras en una amplia gama de medios de 19 artistas dominicanos y haitianos, radicados tanto en sus países de origen como en los Estados Unidos. Los artistas se basan en sus experiencias de diferencia, movimiento e inmigración para crear una narrativa visual colectiva que expone las desigualdades y los estereotipos de raza, género y sexualidad, que han plagado la isla desde el siglo XV. Su trabajo también muestra la vitalidad de las artes visuales en sus comunidades. A través de la exposición, el catálogo y los programas públicos, Bordering the Imaginary revelará las complejidades de un espacio fronterizo transnacional históricamente cambiante y la formación de naciones distintas pero entrelazadas.

Apoyo adicional proporcionado por FOKAL (FUNDACIONES DE LA SOCIEDAD ABIERTA DE HAITI), una subvención Vision/Action de Humanities New York, y el seminario «Narrating Change, Changing Narratives» sobre el compromiso público y la investigación colaborativa del Centro de Humanidades del Graduate Center, CUNY.

la historia del arte dominicano

La historia del arte en la República Dominicana comenzó como en el resto del mundo. Es decir, no sabemos cómo ni cuándo empezó realmente el arte en esta región caribeña. Para comprender mejor esta historia, la línea de tiempo del arte dominicano puede dividirse en tres etapas o épocas principales:

Antes de la invasión europea anunciada por un tal Cristóbal Colón, los taínos de Quisqueya y de las Antillas Mayores creaban arte, deliberadamente o no, en forma de cerámica, tallas de piedra y madera, joyas y dibujos rupestres. Estos primeros artistas pertenecían a un subgrupo de los indígenas arawak del Caribe y Sudamérica. Se cree que los arawak se establecieron en el Caribe a través de la región del Orinoco (actuales Guyana y Venezuela).

Como la mayoría de las sociedades indígenas, los primeros taínos que llegaron a Quisqueya eran cazadores-recolectores y pescadores. Este modo de vida influyó en los utensilios creados por sus primeros artesanos, tales como: armas, herramientas de cultivo, objetos ornamentales, funerarios y herramientas de arte.

arte famoso en la república dominicana

La República Dominicana, un país relativamente pequeño dentro del continente americano, posee sin embargo una rica tradición en las artes visuales poco conocida fuera del Caribe. Esta exposición recorre la historia del arte moderno de ese país, empezando por las pinturas de la pionera modernista del país, Celeste Woss y Gil, en las décadas de 1910 y 1920; la influencia ejercida por una comunidad de artistas españoles exiliados que llegaron a Santo Domingo en la década de 1940; el desarrollo de los lenguajes modernistas por parte de los artistas nacidos en el país en las décadas de 1950, 1960 y 1970; y el surgimiento, en la última década, de una nueva generación de artistas que tienden a trabajar con instalaciones y otros medios artísticos no convencionales.

La exposición se dividió en dos partes: la primera, presentada en el Instituto Español, repasaba el arte dominicano desde principios de siglo hasta la década de 1970 y comprendía unas cincuenta de las mejores pinturas, dibujos y esculturas creadas por 19 figuras importantes. El comisario de esta parte de la exposición, que se presentó en el Instituto Español, fue el Dr. Edward J. Sullivan, Presidente del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York, y un destacado experto internacional en arte latinoamericano.

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