Cristina garcía rodero fotos

Cristina garcía rodero fotos

Nanna heitmann

Cuando miro las imágenes que hace Cristina García Rodero, veo una sinergia en nuestro trabajo. Creo que es porque a las dos nos gusta pasar tiempo con la gente. Disfrutamos de la unión que se crea con los demás a través del proceso de la fotografía, hay una energía similar. Ella habla mucho sobre la religión y el cuerpo, temas que yo he explorado en proyectos como Noises In the Blood, que trata sobre la cultura dancehall en el Reino Unido, y Subida al Cielo, una serie sobre la muerte y la mortalidad. En nuestro trabajo, intentamos expresar temas universales -la fuerza y la fragilidad de las personas, la condición humana, el comportamiento colectivo, la pasión, el dolor- de forma que sigan siendo reveladores».

Cristina comenzó a fotografiar los ritos y tradiciones más arraigados de los pequeños pueblos y aldeas de la España rural cuando tenía poco más de 20 años. Por aquel entonces -durante los años 70 y 80- era una de las pocas artistas que se ocupaban de estos temas, entonces ignorados y percibidos como regresivos.

Cuando Cristina fotografiaba, era el final de la dictadura de Franco. España estaba girando hacia Europa, prestando más atención al turismo y a los valores modernos. Pero ella iba a estos pequeños lugares y documentaba el folclore, las prácticas tradicionales, los rituales religiosos y paganos. Todas estas cosas son extremas en su expresión; definen de forma muy precisa nuestra relación con la muerte, el dolor, el poder y los demás. El proyecto acabó durando 15 años.

Premio juan manuel castro…

Ese mismo año, García Rodero obtuvo también el prestigioso Premio de la Fundación W. Eugene Smith. El valor documental y etnológico de su obra es considerable, pero la calidad estética de su fotografía la convierte en algo más que un simple registro visual.

En los últimos años, García Rodero ha viajado por todo el mundo en busca de otras culturas con tradiciones particulares. Durante un periodo de cuatro años, fue varias veces a Haití, donde ha documentado rituales vudú, produciendo una serie de expresivos retratos y escenas conmovedoras flanqueadas por atractivas observaciones documentales. Rituales en Haití se expuso por primera vez en la Bienal de Venecia de 2001.

Cristina García Rodero ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Fotografía en 1996 en España. Su obra ha sido ampliamente publicada y expuesta a nivel internacional. Ha publicado varios libros y es miembro de la agencia Vu desde hace más de 15 años. García Rodero se unió a Magnum en 2005 y se convirtió en miembro de pleno derecho en 2009.

Ramón masats

«He intentado fotografiar el alma misteriosa, verdadera y mágica de la España popular en toda su pasión, amor, humor, ternura, rabia, dolor, en toda su verdad; y los momentos más plenos e intensos de la vida de estos personajes, tan sencillos como irresistibles, con toda su fuerza interior»

Ese mismo año, García Rodero obtuvo también el prestigioso premio de la Fundación W. Eugene Smith. El valor documental y etnológico de su obra es considerable, pero la calidad estética de su fotografía la convierte en algo más que un simple registro visual.

En los últimos años, García Rodero ha viajado por todo el mundo en busca de otras culturas con tradiciones particulares. Durante un periodo de cuatro años, fue varias veces a Haití, donde ha documentado rituales vudú, produciendo una serie de expresivos retratos y escenas conmovedoras flanqueadas por atractivas observaciones documentales. Rituales en Haití se expuso por primera vez en la Bienal de Venecia de 2001.

Cristina García Rodero ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Nacional de Fotografía en 1996 en España. Su obra ha sido ampliamente publicada y expuesta a nivel internacional. Ha publicado varios libros y es miembro de la agencia Vu desde hace más de 15 años. García Rodero se unió a Magnum en 2005 y se convirtió en miembro de pleno derecho en 2009.

Cristina garcía rodero

El trabajo también captó un momento clave de la historia de España: la muerte del dictador Franco en 1975 y el inicio de un periodo de transición, algo que afectaría enormemente a la forma en que se vivían y realizaban las tradiciones y los ritos culturales de la nación a partir de entonces.

Aquí, en conversación con Irene Baque -una documentalista española que vive en Londres- García Rodero reflexiona no sólo sobre lo mucho que ha cambiado España, sino sobre cómo su pasión por fotografiar rituales y tradiciones de todo el mundo se ha visto afectada por la globalización y la era de Instagram.

Acababa de terminar la carrera de Bellas Artes y me fui a Florencia a estudiar fotografía en una escuela que, sinceramente, era mala. Pero la falta de enseñanza allí me animó a salir a la calle, a empezar a hacer trabajos de reportaje en solitario.

El proyecto nació de la soledad. Soledad que me hizo pensar mucho en casa. Tenía nostalgia de España. Y trataba de descubrir y aprender más sobre mi país de origen. A través de esta investigación descubrí algunas de las fiestas más populares. Y con ello descubrí un mundo que era para mí tan rico, tan extraño, tan misterioso, tan alegre, tan absurdo, tan ridículo, tan grande, tan creativo, tan violento. Había tantas cosas que existían al mismo tiempo en nuestras tradiciones, que me sorprendió que nadie se hubiera dedicado ya a retratarlas.

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